La Escuela de Viticultura y Enología de Requena

Hace unos días volví a Requena, y cómo no, hice una parada técnica en la Escuela de Viticultura y Enología Félix Jiménez. Entré, como siempre, por la entrada principal, no vi a nadie y pensé que lo más seguro es que todo el mundo estuviese en clase en esos momentos. Y así fue. Es lo que tiene llegar a una escuela sin avisar y que los profesores se encuentren haciendo su trabajo. ¡Qué cosas tengo! La escuela estaba en calma y en silencio.

Decidí, entonces, ir directamente a la bodega de la escuela a ver si ahí me encontraba a algún profesor o quizá, con suerte, a Jesús. La escuela tiene su propia bodega, ésta es sencilla, práctica, moderna, está cuidada y sobre todo se mantiene limpia. No le falta detalle, pero lo mejor de todo, es que se atreve con todo.  Se atreven los que la dirigen y los que se encargan de ella.

Para complementar las operaciones que se hacen en la bodega, la escuela también cuenta con una viña, “Los Coloraos” donde los alumnos pueden practicar y aprender durante todo el año el comportamiento de la viña según va cambiando el estado fenológico de las cepas. ¡Vamos, todo un lujo!los-coloraos

Mi paso por la escuela fue breve y fugaz pero tuve la suerte de conocer y coincidir con gente buena, y eso no ocurre todos los días. Los primeros meses, hasta que empezaron las clases, tuve la suerte de poder hacer prácticas en la bodega. Fue ahí donde conocí a Jesús y cuando empecé a tratar de tú a tú a los profesores de la Escuela de Viticultura y Enología. Esos meses para mí fueron una como un refugio sano, divertido y próspero. Encontré durante esas labores de vinificación, un espacio único donde evadirme, sumergirme y aprender (no sólo cómo se hace el vino) que, tras la tormenta, llega la calma.

Creo que no es necesario que diga que la gente de Requena y su Escuela me conquistaron en unos pocos días. Sentirse en casa después de tanto tiempo es reparador y sienta muy, pero que muy, bien. ¿A quién no le gusta que le traten como si te conociesen de toda la vida cuando acabas de llegar? ¡A mí, por lo menos, sí me gustó! Y como era de esperar, ocurrió lo que tenía que pasar: hubo, sin duda, un flechazo.

Aprendí mucho, y sin duda, he ganado grandes amigos. Así que grabodega-escuela-2cias por lo que hacéis y lo que hicisteis. ¿Nombres y apellidos? No, no hace falta darlos, ellos, ya saben quiénes son.

Mirad por dónde pero he de catar un vino rosado elaborado por los alumnos de la Escuela, así que lo voy a abrir ahora mismo. Y ya os contaré en otro momento cómo resultó la cata. Estoy segura de que irá bien. Esta noche va de vino rosado. Barbera rosé 2016. 

Descansad. Y si sois capaces de hacerlo “al modo felino”, mañana os sentiréis como nuevos. ¡Suerte!

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