Juan Gil Monastrell 2017 Etiqueta Plata

En estos días de confinamiento el vino está muy presente en nuestras vidas y muchos hemos coincidido en que lo más apropiado es brindar con vino independientemente de cómo se presenten las circunstancias. ¿No? Pues en mi caso, tras cumplir más de cuatro semanas de confinamiento, anoche decidí descorchar una botellita de Juan Gil 2017 Etiqueta de Plata; un vino que conseguí hace un par de días en el supermercado por unos 10€ aproximadamente y que, la verdad, no deja nunca de sorprenderme la excelente RCP que tiene este vino.

Hacía tiempo que no probaba un vino de esta bodega pero me ha gustado mucho volver a encontrarme con ella. La cata del vino, bueno, lo de catar lo que se dice catar fue sólo al principio ya que al cabo de un rato la botella quedó totalmente vacía y no por catarla sino por todo lo contrario. ¡Ya que bebimos hasta la última gota del vino tinto que albergaba en su interior mientras Seis miraba con cierta envidia e interés!

Este vino tinto expresa de manera muy franca la expresión de la monastrell; uva autóctona de la D.O.P. Jumilla a la que pertenece Bodegas Juan Gil. Juan Gil 2017 Etiqueta de Plata es un vino de color rojo oscuro que desprende una gran cantidad de notas de fruta negra madura donde éstas se encuentran envueltas entre aromas terciarios y torrefactos. En boca salen de nuevo los aromas percibidos en nariz aunque quizá el café en este caso está un poco más marcado. En definitiva se trata de un vino tinto que aporta sabores en boca muy agradables y además está dotado de taninos muy suaves y dulces. Falta decir que además es un vino profundo y sobrio

De nuevo me llevé una gran sorpresa, ¡eso sí, este vino hay que acompañarlo con una buena carne! En mi opinión creo que es la mejor forma que tiene el vino para ganar y crecer y, por lo tanto, de que te permita disfrutar plenamente de él. A pesar de todo a Seis le llamaba un poco más (sólo un poco, ejem, ejem) la atención la carne e intentaba aprovechar cualquier descuido para robar algún trocito de carne. Y al final, lo consiguió. ¡El pobrecito se lo merecía!

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